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Heredar un negocio familiar y mantenerlo con éxito

Publicado en 17 marzo, 2015

Heredar un negocio familiar que ya está en marcha (y funciona) desde hace años es un reto apasionante del que dependerá el futuro económico de casi todos los miembros, quienes están implicados de una u otra manera en dicho negocio. Sin embargo, heredar un negocio familiar, debido a sus particularidades, supone toda una carrera de obstáculos que en ocasiones se vuelven difíciles de sortear a medida que van surgiendo diferencias entre sus miembros y crece la presión por mantener el negocio con el éxito que contaba hasta el momento.

Las relaciones familiares, los intereses individuales y los objetivos empresariales en ocasiones no apuntan hacia la misma dirección. Estos tres factores hacen que cada empresa sea única y que heredar un negocio familiar se pueda llegar a convertir en una costosa labor de gestión. Al tener cada empresa sus propias características y al no existir dos empresas iguales, esa labora de gestión de las mismas se dificulta aún más si cabe.

No obstante existe un rasgo común a todas ellas: una empresa familiar es para su fundador un gran logro en la vida, que será transmitido de padres a hijos a lo largo de futuras generaciones. Esta característica genera respeto hacia la empresa que, en ocasiones, llega a considerarse no solamente como fuente de bienestar a largo plazo para la familia, sino que también se convierte en símbolo de los valores familiares.

 

LOS LAZOS FAMILIARES

A la hora de heredar un negocio familiar, la unión familiar se ve modificada y, la comunicación profesional entre los familiares se convierte en uno de los principales problemas … debido a la dificultad para separar los lazos familiares y los profesionales. Con el fin de evitar conflictos importantes, tanto los dueños actuales como las generaciones futuras que vayan a heredar un negocio familiar han de ser conscientes de esta característica y de intentar paliarla, limando las posibles asperezas que puedan surgir.

La discrepancia de opiniones ante un mismo asunto está a la orden del día en las relaciones laborales y personales, pero cuando se entrelazan y no es posible la diferenciación entre ellas, el resultado obtenido no será agradable. Para evitar conflictos, es necesario aclarar los roles que adaptará cada miembro a la hora de heredar un negocio familiar y una vez que se esté trabajando en ella, de manera que se pueda realizar un reparto eficiente de las tareas. En este cometido, la comunicación entre todos los miembros será fundamental, logrando que todos ellos participen y se resuelvan las diferencias posibles. Una de las maneras más comunes es la realización de reuniones de carácter periódico u la organización colaborativa a la hora de efectuar el reparto de las tareas profesionales. De esta manera, se evitarán diferencias y malentendidos entre los familiares y la relación será más sana.

 

HEREDAR UN NEGOCIO FAMILIAR

Cuando al fundador del negocio le llega el momento de jubilarse o quiere que el relevo lo tome otro familiar, la estructura jerárquica de la empresa se ve alterada. En ocasiones, la sucesión se convierte en un dilema, provocando diferencias entre los miembros familiares. En cualquier caso, resulta determinante anticiparse lo máximo posible a esos dilemas, y acelerar los trámites para el momento en que se va a heredar un negocio familiar. Planificar la sucesión es una opción con el objetivo de dar respuesta a preguntas del tipo ¿Quién se encargará de qué? ¿Cómo se afrontarán los problemas actuales de superar?:

  • Una opción es contar con el apoyo de asesores externos a la empresa, especialmente si la situación es delicada.
  • Aparte de estos asesores externos, también se puede realizar un periodo de entrenamiento donde los diferentes miembros empiecen a desempeñar sus nuevas funciones, acostumbrándose a sus nuevos roles y teniendo a la figura anterior como referencia para todo tipo de consultas.

Según la última Encuesta Mundial de la Empresa Familiar realizada por PricewaterhouseCoopers, apenas el 19% de esta clase de negocios en España tienen un plan de sucesión documentado, una hoja de ruta prevista años antes de la jubilación y que permita hacer una transición paulatina del negocio a la siguiente generación. Una decisión crítica, dado que la tasa de supervivencia de las empresas familiares tras el primer cambio generacional es del 30%, y solo de un 15% en el segundo

La propiedad de las empresas familiares se construye en torno al núcleo familiar. En este sentido, se debe tener claro que una vez se ha procedido a heredar un negocio familiar, los progenitores con frecuencia esperan que sus herederos hagan los mismos que ellos, pero ampliado y mejorado. Es un error frecuente y terminan ejerciendo una presión innecesaria sobre los nuevos directores. Esta nueva generación deberá hacer algo diferente, distinto, alejado de la presión, porque los tiempos van cambiando al igual que lo hacen las demandas y ofertas de la sociedad. Los fundadores deben esperar, no réplicas del negocio, sino que sigan funcionando. Para lograr ese éxito es fundamental mantener una relación entre el capital invertido y la rentabilidad neta obtenida.

Por otro lado, con frecuencia la declaración de “heredar un negocio familiar” se queda más en una declaración políticamente correcta que en una realidad. El motivo es que los fundadores interfieren permanentemente en las decisiones de los herederos, debilitando su posición y porque el negocio fundado les otorgó dinero … y también poder, la capacidad de mando. Para evitar este tipo de situaciones, el fundador deberá asumir su nuevo rol: el símbolo, el emblema de esa empresa que fundó. En este sentido, es conveniente facilitar la retirada a la persona que así lo ha decidido, quien deberá anunciar el cese de actividad de manera oportuna y clara.

 

LA FORMACIÓN DE LOS DIRECTIVOS EN EMPRESAS FAMILIARES

El heredero no solamente hereda el patrimonio en las PYMES, sino también el mando ejecutivo de las mismas en la mayor parte de las ocasiones. La generación precedente prevé esta situación. Una opción es recurrir a asesores externos que además de canalizar la sucesión en el negocio, también se encargan de profesionalizar a los herederos, buscando al menos el mismo nivel de competencia precedente a través de la formación de los nuevos directivos. Para ello se recomienda apostar por la formación superior de dirección de empresas, donde se adquieren los conocimientos necesarios sobre gestión de la organización destacándose tanto las cualidades que los conocimientos técnicos para llevar las riendas del negocio heredado.

La formación y cualidades de la persona que a partir de ese momento se sitúe al mando de la empresa no bastan para sacar a adelante ese negocio. Es necesario contar con un equipo en el que confíe, leal, eficaces y preparada para desempeñar sus funciones.

 

En resumen, el proceso de heredar un negocio familiar debe hacerse de manera progresiva y planificada. Los fundadores pasarán el testigo a unos hijos, que sacarán el negocio adelante atendiendo a las nuevas necesidades del mercado en ese momento, contando con la formación adecuada y rodeándose de un equipo de profesionales. Por su parte, los fundadores deberán enseñar y apoyar a los herederos en las decisiones tomadas, a la vez que asuman su nuevo rol.

 
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