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Las cualidades que necesitas para ser un buen emprendedor

Publicado en 27 diciembre, 2014

Las cualidades que necesitas para ser un buen emprendedor son muchas y por supuesto, cuantas más atesores, mejor. Tu deber es cuidarlas, potenciarlas y tenerlas siempre presentes a la hora de asumir los riesgos profesionales e iniciar un nuevo proyecto empresarial. Obviamente, no es imprescindible poseerlas o dominarlas todas, pero cuantas más consigamos más probabilidades de éxito tendremos en cualquier empresa en la que nos aventuremos. Abre bien los ojos, toma nota y prepárate para aprender los que serán tus valores y virtudes fundamentales para conseguir tus objetivos. Un buen emprendedor se caracteriza por tener las siguientes:

*Liderazgo: El buen emprendedor tiene por obligación y aspiración ser el líder de su nueva empresa, puesto que es la persona indicada para servir de guía al resto de colaboradores y empujar al resto del equipo hacia la consecución de los objetivos marcados. Por lo tanto, tu misión
dentro del grupo será motivar, involucrar y crear un sentimiento de pertenencia al grupo que favorezca el empleo de la inteligencia colectiva. Así, todo el elenco de trabajadores tendrá la motivación y la ilusión a corto plazo suficiente para invertir su esfuerzo y energía en perseguir la idea, oportunidad y sueño por el que todos trabajan en el proyecto. Como no todo es un camino de rosas, tu cualidad como líder incluye echarse la empresa a la espalda en los peores momentos, ser resolutivo en situaciones complejas y sobreponerte a la incertidumbre y a los problemas, ayudando a crear un consenso adecuado para sacar el proyecto adelante.

*Iniciativa y toma de decisiones: La iniciativa es intrínseca al buen emprendedor, es previa a cada proyecto generado y constituye el instrumento para avanzar cuando el camino se bifurca en varias alternativas. Esto supone la capacitación adecuada para tomar buenas decisiones, marcar el rumbo del resto y tomar las riendas cuando se sufran pérdidas económicas o de imagen. Como apoyo para las personas que más carezcan de esta cualidad, la figura del coacher profesional es un apoyo para aprender a tomar decisiones adecuadas por uno mismo.

*Capacidad comunicativa: El don de la palabra, el control de la prosodia, el lenguaje no verbal y la persuasión son armas que todo buen emprendedor debe desenfundar para ganar la batalla. Párate a pensar un momento: desde exponer una idea estupenda en una reunión, pedir un crédito al banco pensando en sacar un proyecto a la luz, dar una rueda de prensa sobre una campaña potente o reclutar a los expertos más brillantes en un tema concreto, todo pasa por tener una capacidad para comunicar los cimientos de tu proyecto, expresar nuestro entusiasmo y ordenar tus prioridades, así como transmitir las exigencias y deseos a tu plantilla de empleados. La elocuencia, la programación neurolingüística y el saber hablar en público son tus principales aliadas. 

*Motivación: Esta es una de esas cualidades esenciales para no desanimarse, perder la constancia y mantener la capacidad de levantarse cada mañana y empezar a trabajar con ganas e ilusión. A la hora de ser un buen emprendedor y asumir riesgos para mantener un negocio a flote no vale la cantinela de “cinco minutitos más y me levanto”, pues debes asumir un compromiso inquebrantable con tu proyecto y hacerte responsable de mismo. Además, si el emprendedor está suficientemente motivado. su motivación es el motor de servirá de estímulo para el resto de trabajadores: Contagiarla redundará en una mayor productividad global, incremento de la inteligencia colectiva y resultados positivos. 

*Confianza en uno mismo: Además de la motivación, creer firmemente en nuestra idea y en nuestras posibilidades es imprescindible. Piensa que  si tú no crees en tu idea, los demás tampoco lo harán, por lo que tienes que intentar ser siempre determinado, optimista, y tener confianza tanto en ti mismo como en el proyecto y también en el equipo de personas de las que te rodeas. La consciencia de que tu idea va a aportar algo de valor a la gente y saber compartirla y apasionar al resto es una clave que te reportará éxito: piensa que la autoconfianza es una bola de nieve que va aumentando de tamaño y que debe engordar con el paso de los días, siempre desde la humildad y las ganas de aprender.

*Perseverancia y constancia: Emprender, en términos de estas dos cualidades, puede compararse a una carrera de fondo, exige preparación previa y el transcurso del camino es imprescindible. Tener una idea es un proceso rápido, empezarla puede resultar sencillo, pero desarrollarla día a día y mantenerla es más complicado, en especial si los resultados o el éxito no son inmediatos. Por eso la persistencia es un rasgo característico de los buenos emprendedores; porque donde otros se rinden, ellos siguen con tesón y constancia, haciendo justicia al famoso dicho de si se quiere. se puede.

*Gestión del tiempo: Planificar bien tus plazos y tus horarios, maximizar la concentración y aumentar el rendimiento es esencial. El tiempo es nuestro activo más importante, y dependiendo del uso que hagamos de él, así te irán las cosas. Si eres emprendedor, y aún así te sobran horas en tu jornada laboral, dedica el resto a saber cómo puedes mejorar y qué más puedes aprender para aportar más valor a tu empresa. Además de las altas dosis de tiempo que el trabajo en si requiere, hay otras muchas donde puedes seguirte formando en materias relacionadas e interesantes: como marketing digital, posicionamiento SEO, coaching, contabilidad o imagen corporativa, por ejemplo. Un buen emprendedor es un todoterreno con ilusión y ganas de exprimir el tiempo en cosas útiles. Organiza tu tiempo en base a metas y objetivos y así aprenderás a establecer las principales prioridades de tu empresa.

*Equilibro profesional y personal: Esta cualidad es una prolongación lógica de la adecuada gestión de nuestro tiempo. Para rendir, ser productivos, eficaces y resolutivos es imprescindible que sepamos desconectar y disfrutar del tiempo de ocio, como todo ser humano. Por supuesto, existirán días difíciles con altas dosis de trabajo, pero debes hallar el equilibrio entre tu esfera profesional y tu vida como padre, madre, amigo, pareja y persona que quiere sentirse autorrealizada y que también necesita un descanso y unas condiciones propicias para trabajar bien.

*Orientación al propósito: Debes tener un Propósito con mayúsculas, y tenerlo siempre en mente para que tus acciones estén encaminadas a conseguirlo. A veces, habrá que tomar desvíos, nuevas decisiones con las que no contábamos, pero en ningún caso debemos apartarnos del fin que nos ha llevado a emprender.

*Know-how financiero: Debes tener conocimientos para saber realizar un plan financiero que incluya presupuestos, balances y previsiones. Para ello, puede realizarte útil hacer  un curso de gestión empresarial, puesto que a la hora de iniciar un negocio, saber llevar las cuentas es esencial para controlar los gastos, las inversiones, las ventas, los márgenes, los beneficios y las pérdidas. Especialmente, esta cualidad es fundamental cuando te embarcas en tu, propia empresa e inviertes tu propio dinero. No vale con creer ciegamente que “seguro que los números salen”. Hay que plasmarlos en una hoja de cálculo y ver si realmente salen.

*Interacción mediante redes de conexión y conocimiento: Por fortuna, hoy en día tenemos al alcance multitud de herramientas que posbilitarán de una manera sencilla y rápida que puedas tejer una red de conocimiento, tanto para dar a conocer tu idea (en aras de buscar inversores), para promocionar los servicios y productos de tu empresa y compartir contenido relacionado y de calidad para ofrecer una potente imagen de marca. En ese sentido, debes tener una buena formación en nuevas tecnologías y usar con acierto. energía y planificación las redes sociales, ya que éstas te pueden abrir un nuevo camino para expandir y captar conocimiento útil. En las redes podemos crear comunidades con personas y empresas con tus mismas inquietudes, que te puede ayudar a desarrollar el germen de una idea y aportarte  puntos de vista originales y novedosos.

En definitiva, aprende de estos consejos y no olvides ser intrépido, valiente, positivo y trabajador. Si posees un buen know how financiero, manejas las redes sociales, gestionas bien el tiempo, tienes una buena capacidad comunicativa, eres perseverante, estás motivado y tienes madera para ostentar el liderazgo y tomar las decisiones adecuadas, te convertirás en un buen emprendedor.

 

 
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