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El liderazgo empresarial y su importancia en el mundo actual

Publicado en 21 noviembre, 2014

Debido a la gran importancia en las organizaciones de todo tipo (sociales, económicas, políticas, etc.) el liderazgo empresarial es un tema cada vez más presente en el debate del mundo actual. Tanto a nivel de grandes negocios como de las pymes, es indudable que el papel del líder como impulsor y generador de valor para la empresa.  El liderazgo es el motor para conducir a las organizaciones hacia la mejora y la consecución de objetivos.  La palabra liderar viene del vocablo “lead” que significa senda, trayecto; por tanto, se extrae que el líder es quien acompaña a las personas a lo largo de un camino. Esto implica entre otras cosas, mantener unido al grupo y guiarlo en la dirección correcta.

Las principales funciones del líder actual son:

  1. Establecer objetivos o participar del proceso de establecimiento de metas. Para ello, es necesario conocer el propósito, la misión y la visión de la empresa en profundidad y mantenerlos claros en la mente a lo largo de todo el proceso.
  2. Planificar. El líder debe estar seguro de que tiene un plan acordado que haga más fácil la definición de hitos en el tiempo y que refleje con claridad los objetivos.
  3. Ser el instructor. Para empezar, debe hacer partícipes a los miembros del equipo para comunicar el objetivo y planning. Instruir en el sentido de mostrar el camino a seguir, es uno de los principales trabajos del buen líder.
  4. Poder controlar los procesos. Ejercer control sobre el correcto desarrollo del plan y la consecución de metas parciales encaminadas a un resultado global, no es lo mismo que desconfiar de los integrantes del proyecto. De hecho, es todo lo contrario. No se deben confundir los términos.
  5. Evaluar. Es básico poder evaluar el desempeño de manera reiterativa y continua, para poder retroalimentar al equipo de trabajo y enriquecer sus procesos. La evaluación crítica de las acciones permite identificar buenas prácticas y cuestiones a mejorar a lo largo del camino.

En la actualidad, las personas trabajan no sólo por una remuneración económica o para sobrevivir; muchas también lo hacen para poder así sentir que realmente están haciendo algo que tiene valor, que les apasiona y les hace sentir realizados. Es por este motivo que el diseño de la estrategia de liderazgo empresarial es tan importante ya que saca de las personas todo el entusiasmo por el trabajo que llevan dentro. En un estudio reciente realizado en el Reino Unido con una base de 87 empresas, se detectó que muchas de las encuestadas fracasan cuando no desarrollan una visión que les de pie a ordenar acciones a seguir para poder crecer. Quizás para una pequeña empresa, el desarrollo de la estrategia de liderazgo no le permita aumentar su participación en el “market” de un año al otro, pero sí que puede ser para ella una garantía de que los recursos limitados de los que dispone, se están utilizando de manera eficiente y esto, todo director de empresa lo sabe bastante bien. Una de las principales preguntas que surgen al hablar de liderazgo y dirección de empresas, es cómo debe ser ese líder al que todos aspiramos conocer o en el que quisiéramos convertirnos. A continuación, las principales características que definen a un líder:

  • El líder carismático. Para muchos, se trata de una habilidad natural para seducir y atraer. Esta característica tan conocida en el mundo político, es usada en el mundo laboral para que los trabajadores se sientan animados a sacar lo mejor de sí mismos. El carisma hace que el líder sobresalga. Sin embargo, se trata de algo que se puede intentar obtener con el ejercicio de la empatía y la humildad en las relaciones humanas.
  • El líder organizado.  Además de conocer la empresa, objetivos, procesos y demás recovecos, el líder debe saber manejar y gestionar toda esa información. El buen líder tiene capacidad para organizar a los recursos que tiene disponibles, tanto personales como presupuestarios o de tiempo. Esta persona debe tener todo bajo control y, estar atento a los posibles conflictos. Asimismo, dentro de su organización debe incluir la capacidad de reacción teniendo planes de contingencia y riesgos que cubran las principales amenazas a las que el equipo podría enfrentarse.
  • El líder visionario. Los líderes se caracterizan por tener una visión más  a largo plazo. Son personas que siempre están por delante de los problemas, detectan las oportunidades antes que nadie y buscan constantemente la excelencia. Para lograrlo el líder debe cultivar una mente despierta y curiosa.
  • El líder comunicador. Además de ser un buen orador, es capaz de usar de la manera más correcta los canales de comunicación en cada momento. De esta forma puede saber en qué casos es mejor usar una llamada de teléfono o cuando es necesario hacer una reunión personal o grupal. Además, sus habilidades comunicativas le permiten “vender” mejor sus ideas animando a los demás miembros del equipo a seguir sus pasos. Estas características se trabajan con el tiempo a través del conocimiento de las técnicas de comunicación para la dirección.
  • El líder resolutivo. Todo líder necesita alcanzar unos resultados como es bien sabido. Para ello, debe saber resolver los problemas atendiendo a las consecuencias y beneficios derivados de la toma de decisiones. La persona que lidera un equipo, debe ser muy valiente para poder decidir, saber rodearse de buenos confidentes con quienes debatir en momentos de duda y resolver con rapidez los posibles problemas a los que se enfrente.
  • El líder creativo. Un líder debe poder usar la creatividad proponer iniciativas en el seno de la empresa, para cambiar cosas que no funcionan bien, para solucionar problemas con innovación, etc. Es importante tener una pizca de atrevimiento y perder el miedo al error para poder ver el negocio desde nuevas perspectivas que incrementen su potencial. Además, el buen líder debe favorecer la creatividad en su equipo, dando lugar a que esta surja y teniendo claro que en un ambiente de presión y coacción, es bastante difícil que esta se presente. El líder debe crear espacios y dar tiempo para que esta creatividad florezca y beneficie a toda la compañía.
  • El líder honesto. El buen líder debe tener una honestidad de fondo que le convierta a simple vista en una persona confiable. Este valor ético debe estar presente en cualquier líder y debe mostrarse en todas sus acciones y comunicaciones. La honestidad será detectada por el equipo, haciéndole comprender que pueden crecer al lado de una persona íntegra que desea favorecerles siendo honesto con ellos.
  • El líder que sabe negociar. La capacidad de negociación es algo que a veces resulta difícil de desarrollar para algunas personas, sin embargo, es una de las características clave del líder. El líder trata con clientes, con trabajadores, con socios, con proveedores, con asesores y con muchas más personas a lo largo de su carrera. Por ello, debe saber con mucha claridad qué es lo que quiere, poder ser cauto en la selección de sus batallas, controlar la ambición y saber negociar presentando argumentos potentes que le permitan en primer lugar, ganar la atención de la contra parte y luego, obtener algún beneficio de dicha comunicación.
  • El líder disciplinado. Es cierto que el líder moderno no es como el del pasado en el sentido de la disciplina autoritaria, pero sigue siendo necesario que el líder sepa imponer cierta autoridad en determinadas situaciones. Para ello, además de ser comprensivo, debe saber respetar límites y mostrarlos sin temor a los demás. No se le considera blando ni es una persona que se empequeñece ante situaciones de conflicto. El líder sabe transmitir exigencias a sí mismo y a los demás. Exige disciplina a su entorno pero también a su propio trabajo y rendimiento.
  • El líder que escucha. En el pasado, algunos líderes no tenían ningún interés en escuchar a sus colaboradores. Sin embargo, en el presente, es básico que el líder pueda practicar la escucha activa con los trabajadores. Esto le permitirá enriquecerse como ser humano y ofrecer ideas nuevas a la empresa. Asimismo, será un indicador de lo que sucede en ella, un detector de posibles conflictos y un medio de reconocer actitudes y aptitudes de los miembros.

La selección de los métodos a seguir para el desarrollo de un proyecto, independientemente del tamaño del mismo, es otra de las claves a tener en cuenta por el líder. Este, en función del tipo de trabajo al que se dedique la empresa, del tamaño y estructura, podrá seleccionar qué metodologías se adaptan mejor a sus fines.

El liderazgo empresarial en las pymes

Dentro de las pymes, el liderazgo empresarial es una de las estrategias básicas que aseguran su desarrollo. Dado el proceso de globalización que afecta el intercambio de productos, así como la producción en sí misma, las empresas deben adaptarse al desarrollo técnico, a los nuevos métodos, formas de comercialización y a la velocidad con la que todo esto sucede. Las pequeñas empresas, que tienen un volumen menor de actividad, suelen ser más flexibles antes estos cambios; sin embargo, la acrecentada competitividad desestabiliza a estas, dejando al liderazgo como una de las soluciones más acusadas.  La ola de innovación y competencia hace que las empresas requieran cada vez más líderes con visión y mucha auto confianza para traer prosperidad, porque si algo es bien sabido es que con una buena gestión ya no se tiene suficiente. Llegados a este punto, es importante puntualizar cuál es la diferencia entre la administración y el liderazgo: la administración es el proceso que consiste en hacer que las cosas se concreten a través de otras personas y el liderazgo es formar parte del trabajo del que administra. El líder influye en las personas para encauzar los esfuerzos de éstas con la finalidad de conseguir ciertas metas previamente definidas. La problemática a la que se enfrentan muchas pymes es que, su mayoría, son dirigidas por los propios dueños, que, aunque pueden ser grandes conocedores de su negocio y el core business, no tienen muchos conocimientos para dirigir la organización, gestionar el ambiente de trabajo, definir objetivos y metas claras y comunicarse con el equipo. Esto puede traer inconvenientes terribles causadas por un mal liderazgo empresarial. Entre ellas, trabajadores con actitudes negativas, menor producción y ventas, retraso en materia tecnológica, falta de estrategias enfocadas en el crecimiento, enorme caída de la productividad, poca planificación y menor crecimiento. Finalmente, estos problemas terminan en el fracaso del proyecto y la quiebra económica.

Normalmente, el líder debe trabajar de forma cercana con el equipo. Esa cercanía reducirá la tensión creada por la idea de que es él mismo quien pone las reglas de juego. Aportará confianza y trasladará su conocimiento del negocio a los trabajadores. También es recomendable, para los líderes de pequeñas y medianas empresas, tratar de crear espacios para que se explote la creatividad de la gente. Preguntar a los miembros del proyecto,  cómo creen ellos que deban hacerse las cosas y permitir que las hagan, por supuesto. Devolver las responsabilidades o empoderar como medio de solución de problemas es una manera muy efectiva de llevar las riendas del equipo. Además, es necesario crear y salvaguardar un clima laboral de confianza y respeto, enseñando con el ejemplo y respaldando siempre el bien común.

El liderazgo empresarial, ejecutado de manera positiva y bajo unas metodologías aceptadas en el marco directivo actual, aumenta el rendimiento empresarial, ayudando a la consecución de objetivos a corto, medio y largo plazo. Motiva y hace que las empresas funcionen correctamente. Este y otros temas de gran relevancia para la dirección y el liderazgo se abordan en el curso de finanzas online para directivos.

 

 
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