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Listado de tipologías o estilos directivos

Publicado en 4 enero, 2017

Cuando se trata de dirigir un grupo de personas en una organización, es importante saber cuál es el estilo de dirección que se está aplicando. Dicho estilo directivo influirá en todo el trabajo, tanto a nivel estratégico como táctico. En gran medida, los estilos directivos pueden influir también en la consecución de objetivos y en el clima laboral de la empresa.

Existen muchos estudiosos del tema que han intentado definir los diferentes estilos directivos. Con esta información, podrás reconocer cuál es el estilo de dirección de la empresa en la que trabajas o de las empresas en las que has trabajado en el pasado. También es importante saber cuáles son los estilos directivos para entender cuál aplica mejor a cada tipo de empresa o a cada tipo de equipo a gestionar. Los estilos de dirección pueden variar según la grandeza del equipo, las tareas a realizar, la cultura corporativa, las capacidades de las personas que trabajan en el equipo, etc.

A continuación, haremos un repaso por los principales estilos de dirección que actualmente existen.

Estilos directivos existentes

1. Estilo democrático

El estilo directivo democrático es aquel en el cual el directivo trabaja manteniendo un equilibrio entre su autoridad y la libertad de los empleados. El directivo permite que todos los miembros del equipo participen en la toma de decisiones, pero es él quien da las orientaciones y marca las pautas del trabajo. Este estilo está en auge desde hace ya algunos años, ya que contribuye a crear un clima de trabajo agradable y empodera a los empleados, lo que aumenta su motivación y nivel de involucración. Sin embargo, en algunos entornos no siempre es eficiente como método de gestión.

2. Estilo burocrático

Este estilo directivo se relaciona con una estructura jerárquica y funciona bien en las organizaciones más tradicionales, donde reinan las normas y pautas de actuación rígidas. Existe una pirámide jerárquica muy específica que todos los empleados conocen y, por tanto, todas las acciones se deben desarrollar conforme a las normas existentes. El directivo debe hacer respetar dichas normas en todo momento.

3. Estilo institucional

En este caso, el estilo directivo se debe adaptar a la situación de trabajo concreta. El directivo  debe tener grandes dotes comunicativas y ser muy tolerante, fomentar el ambiente de confianza en sus colaboradores para que exista una buena dosis de participación. Será muy importante recompensar el trabajo realizado, mejor de forma oficial, para aumentar la institucionalidad y reforzar las relaciones entre la empresa y sus trabajadores.

4. Estilo “dejar hacer”

Un estilo poco recomendado actualmente es aquel en el que el directivo no interviene en las decisiones, no motiva y da instrucciones de trabajo a sus empleados. Por el contrario, deja total libertad de actuación de cada uno de los miembros del equipo, quienes pueden realizar su trabajo de manera libre tomando sus propias decisiones. En este caso, el ambiente puede verse afectado por un desconcierto generalizado, ya que no existen límites ni pautas de trabajo claras. En algunos entornos puede funcionar, aunque por norma general es poco adaptable al mundo competitivo en el que conviven las empresas actualmente.

5. Estilo paternalista

En el estilo directivo paternalista, el jefe adopta una actitud de protección hacia sus empleados, interesándose como prioridad por sus problemas e intentando facilitar en todo momento el desarrollo de sus potencialidades. Esto no quiere decir que los empleados tengan libertad de decisión, sino que, por el contrario, es el jefe el que toma todas las decisiones y ejerce una máxima autoridad. Este estilo directivo ha sido muy usado en las décadas pasadas, pero actualmente ha quedado un poco obsoleto.

6. Estilo autocrático

En este estilo de dirección, el jefe impone normas y criterios, si necesidad de consultar con sus empleados. Todo el peso estratégico, de diseño, planificación y asignación de actividades cae en manos del directivo. Su grado de autoridad es muy elevado y, aunque en algunos sectores puede funcionar bien, genera ambientes de trabajo tensos. Es una forma de liderazgo transaccional, donde el directivo tiene un poder absoluto sobre sus equipos y los miembros de los mismos tienen una corta oportunidad de sugerir. Algunos trabajadores pueden sentirse ofendidos por este tipo de trato, lo que conlleva la alta rotación del personal y niveles de absentismo elevados.

¿Ya sabes cuál es tu estilo favorito?

 

 
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